Cada transferencia de dinero representa mucho más que una operación financiera: es el esfuerzo de millones de personas que sostienen a sus familias desde la distancia. Un nuevo estudio global revela que, mientras la confianza en las plataformas de envío aumenta, también lo hacen las vulnerabilidades de quienes hacen posible este flujo económico que mantiene a flote a comunidades enteras.
El dinero viaja, pero también los riesgos
Cada mes, millones de trabajadores migrantes envían parte de sus ingresos a sus países de origen. Para muchas familias latinoamericanas, esas remesas representan la diferencia entre cubrir necesidades básicas o enfrentar dificultades económicas.
Sin embargo, detrás de esa cadena de solidaridad existe una realidad poco visible. Chubb, una de las compañías líderes en seguros a nivel mundial, presentó el estudio internacional The Remittance Trust Trap: Revealing Hidden Vulnerabilities, una investigación que analiza el comportamiento de más de 3.500 remitentes en seis países y pone sobre la mesa un hallazgo que podría cambiar la forma en que bancos, fintechs y plataformas digitales entienden este mercado.
La principal conclusión es sorprendente: cuanto mayor es la confianza que los usuarios depositan en las plataformas de envío de dinero, mayor puede ser también su nivel de vulnerabilidad real.
La paradoja de la confianza
El estudio introduce el Sender Market Vulnerability Index (SMVI), un índice desarrollado por Chubb para medir la vulnerabilidad de los remitentes desde tres perspectivas fundamentales:
• Económica
• Social
• Tecnológica
Los investigadores descubrieron una paradoja que denominaron "The Remittance Trust Trap" o "La trampa de la confianza en las remesas".
Muchos usuarios consideran completamente seguros los servicios que utilizan para enviar dinero al extranjero. Sin embargo, esa sensación de seguridad puede llevarlos a subestimar riesgos relacionados con fraudes digitales, pérdida de ingresos, accidentes o incapacidad laboral.
En otras palabras, la confianza no siempre equivale a estar protegido.
Una industria que mueve cifras históricas
Las remesas se han convertido en uno de los motores financieros más importantes para las economías emergentes.
Según el estudio de Chubb:
En 2024 las remesas hacia economías emergentes superaron los 685.000 millones de dólares.
La cifra es extraordinaria porque supera, de forma conjunta, tanto la inversión extranjera directa como la ayuda oficial al desarrollo recibida por estos países.
Es decir, millones de familias dependen más del esfuerzo cotidiano de quienes emigraron que de grandes inversiones internacionales.
América Latina, en el corazón del fenómeno
La región ocupa un papel estratégico dentro del mapa mundial de las remesas.
Entre los principales datos destacan:
- México recibió alrededor de 68.000 millones de dólares anuales en remesas.
- El corredor Estados Unidos–México moviliza aproximadamente 56.000 millones de dólares, convirtiéndose en el más grande del planeta.
- Corredores como Estados Unidos–Ecuador, Estados Unidos–Colombia y España–Latinoamérica continúan creciendo gracias al aumento de la migración y la digitalización de los servicios financieros.
Para países como Ecuador, las remesas representan una fuente esencial de ingresos para miles de hogares y un importante dinamizador de la economía nacional.
Cuando un problema personal afecta a toda una familia
Uno de los aspectos más sensibles del informe es que muchos remitentes viven con una estabilidad económica muy limitada. El estudio señala que:
Solo el 3 % de los trabajadores migrantes y de la economía colaborativa (gig economy) en Estados Unidos podría cubrir sus gastos durante más de tres meses si perdiera su fuente de ingresos.
Esto significa que un accidente, una enfermedad o un despido no solo afecta al trabajador, sino también a toda la familia que depende de ese dinero en su país de origen.
Las remesas, por tanto, son mucho más que una transferencia bancaria: representan estabilidad, alimentación, educación y acceso a servicios básicos.
El fraude digital también cruza fronteras
La transformación digital ha facilitado el envío de dinero en cuestión de minutos, pero también ha incrementado los riesgos.
El informe revela que:
- El 34 % de los remitentes en el mundo ha sido víctima de fraude cibernético.
- En mercados altamente digitalizados, como Singapur, la cifra alcanza el 42 %.
Estas amenazas incluyen:
- robo de credenciales,
- suplantación de identidad,
- enlaces fraudulentos,
- ataques informáticos,
- estafas mediante redes sociales,
- y plataformas falsas de envío de dinero.
La digitalización facilita las transacciones, pero exige mayores niveles de protección y educación financiera.
Un nuevo escenario regulatorio
El estudio también destaca un cambio importante para América Latina.
Desde enero de 2026 entró en vigor en Estados Unidos un impuesto del 1 % sobre determinadas remesas enviadas en efectivo, una medida que incrementa la presión económica sobre quienes utilizan este mecanismo para apoyar a sus familias.
Este nuevo contexto obliga a plataformas, entidades financieras y usuarios a buscar alternativas más eficientes y seguras para mantener la continuidad de estos envíos.
La gran oportunidad para bancos y fintechs
Más allá del diagnóstico, Chubb identifica una oportunidad de transformación para el ecosistema financiero.
El estudio propone integrar soluciones de seguros embebidos (embedded insurance) directamente dentro de las plataformas de envío de remesas.
Estas coberturas podrían proteger al remitente frente a situaciones como:
- pérdida involuntaria de ingresos,
- accidentes personales,
- incapacidad temporal,
- fraude cibernético,
- robo de identidad.
La protección deja de ser un servicio adicional para convertirse en parte natural de la experiencia digital.
Más confianza significa más continuidad
De acuerdo con Chubb, proteger al remitente no solo beneficia a la persona que envía dinero. También garantiza que las familias receptoras puedan seguir contando con ese apoyo económico incluso cuando surgen imprevistos.
En un mercado donde la competencia basada únicamente en comisiones parece haber llegado a su límite, la confianza respaldada por mecanismos reales de protección podría convertirse en el principal factor diferenciador para bancos, fintechs y plataformas digitales.
El futuro de las remesas será más inteligente y más humano
La evolución tecnológica ha transformado radicalmente la forma en que el dinero cruza las fronteras. Hoy basta un teléfono móvil para enviar recursos a miles de kilómetros de distancia sin embargo, el estudio recuerda que detrás de cada operación existe una historia personal, una familia y una responsabilidad compartida.
En un mundo cada vez más digital, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en mover dinero con rapidez, sino en proteger a quienes hacen posible ese movimiento.
Porque la confianza no debería ser solo una percepción debe convertirse en una garantía.
PLAYDATOS | Las cifras que explican el nuevo mapa de las remesas
- 685.000 millones de dólares: Movieron las remesas hacia economías emergentes en 2024, superando la inversión extranjera directa y la ayuda oficial al desarrollo combinadas.
- 3.502 remitentes: Participaron en el estudio internacional desarrollado por Chubb en seis mercados.
- 34%: De los remitentes a nivel mundial ha sufrido algún tipo de fraude cibernético.
- 42%: Es la tasa de fraude registrada en mercados con alta digitalización, como Singapur.
- 68.000 millones de dólares: Recibe México cada año en remesas, consolidándose como uno de los mayores receptores del mundo.
- 56.000 millones de dólares: Mueve el corredor Estados Unidos–México, el más grande del planeta.
- 3%: De los trabajadores migrantes y de la gig economy en Estados Unidos podría sostener sus gastos por más de tres meses si perdiera sus ingresos.
- 1%: Es el impuesto aplicado desde enero de 2026 a determinadas remesas enviadas en efectivo desde Estados Unidos, aumentando la presión económica sobre los remitentes.
¿Por qué este tema importa a Ecuador?
Miles de hogares ecuatorianos dependen de las remesas enviadas por familiares que viven en el exterior. Cada transferencia representa educación, alimentación, salud y estabilidad económica. En este contexto, fortalecer la seguridad digital, ampliar la educación financiera y desarrollar soluciones de protección para los remitentes no solo beneficia a quienes envían dinero, sino también a las familias que, desde Ecuador, construyen su futuro gracias a ese apoyo constante.
Fuente: CHUBB, Penélope Gallardo



















