En un escenario internacional marcado por incertidumbre económica, reformas tributarias y cambios regulatorios constantes, Ecuador comienza a posicionarse como uno de los destinos más competitivos de Sudamérica para la inversión y el desarrollo empresarial. El desafío ahora no es solo crecer, sino construir confianza en un mundo que exige cada vez más estabilidad y agilidad.

Mientras gran parte de América Latina enfrenta crecientes obstáculos regulatorios y operativos, Ecuador empieza a destacar silenciosamente dentro del mapa empresarial regional.

Así lo revela el más reciente informe del TMF Group, firma global especializada en servicios administrativos y cumplimiento normativo, que publicó la edición 2026 del Global Business Complexity Index (GBCI), uno de los estudios internacionales más importantes para medir la complejidad de hacer negocios en el mundo.

El reporte analiza 81 jurisdicciones responsables de más del 90% de la economía global y sitúa a Ecuador en una posición inesperadamente favorable:
el país avanzó del puesto 30 al 26 en el ranking global de complejidad empresarial, convirtiéndose en el segundo mercado menos complejo de Sudamérica para operar.

Un nuevo escenario para la inversión

Aunque Ecuador todavía enfrenta importantes desafíos administrativos y fiscales, el estudio refleja una realidad relevante:
el país está construyendo condiciones más atractivas para inversionistas y empresas internacionales.

En un continente donde economías como:

  • México,

  • Brasil,

  • Colombia,

  • Argentina,

  • Perú

  • y Bolivia

figuran entre las jurisdicciones más complejas del mundo para hacer negocios, Ecuador comienza a diferenciarse por sus esfuerzos de modernización y apertura económica.

La ubicación estratégica del país, junto con reformas orientadas a atraer capital extranjero, han fortalecido su perfil regional en sectores clave como:

  • infraestructura,

  • energía,

  • tecnología,

  • turismo

  • y comercio digital.


Las reformas que están redefiniendo el entorno empresarial

El avance ecuatoriano ocurre en medio de importantes cambios regulatorios impulsados por el Gobierno.

Entre ellos destacan:

  • reformas fiscales,

  • nuevos esquemas tributarios,

  • ajustes en exenciones del IVA,

  • y regulaciones para servicios digitales.

Estas transformaciones han incrementado las exigencias administrativas y contables para las empresas, especialmente en sectores vinculados al comercio electrónico y operaciones internacionales.

Sin embargo, también forman parte de una estrategia más amplia para modernizar el sistema económico y generar mayor recaudación fiscal en un entorno digitalizado.

La burocracia sigue siendo el gran desafío

Pese a los avances, el informe del TMF Group deja claro que Ecuador todavía enfrenta retos estructurales importantes.

El proceso de constitución de empresas continúa siendo lento y burocrático, mientras que algunos procedimientos siguen dependiendo de:

  • firmas manuscritas,

  • procesos presenciales,

  • y requisitos administrativos complejos.

Además, las regulaciones laborales y ciertas restricciones operativas mantienen desafíos para compañías extranjeras interesadas en expandirse en el país.

La burocracia continúa siendo uno de los factores que más afecta la competitividad regional.

La nueva economía exige rapidez y certeza

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es cómo el contexto global está cambiando la manera de invertir.

La creciente incertidumbre geopolítica, los conflictos comerciales y la fragmentación económica mundial han obligado a las empresas a replantear sus operaciones internacionales.

Hoy, los inversionistas no buscan únicamente mercados atractivos:
buscan estabilidad, previsibilidad y reglas claras.

En palabras del informe, las empresas necesitan cada vez más “certeza” para operar en entornos complejos y altamente cambiantes.

Tecnología, digitalización y nuevas oportunidades

En paralelo, Ecuador también busca posicionarse dentro de la nueva economía digital.

Las reformas enfocadas en:

  • digitalización de trámites,

  • simplificación fiscal,

  • incentivos para PYMES,

  • y promoción de inversiones estratégicas

apuntan a convertir al país en un mercado más competitivo frente a la transformación tecnológica global.

Sectores como:

  • energía,

  • infraestructura,

  • turismo,

  • innovación

  • y comercio electrónico

podrían convertirse en motores clave del crecimiento económico en los próximos años.

América Latina ante una transformación histórica

El reporte también refleja un fenómeno regional más profundo:
América Latina atraviesa una etapa de redefinición económica y regulatoria.

La globalización tradicional está cambiando.

Las cadenas de suministro se diversifican, las empresas operan en múltiples jurisdicciones y la tecnología obliga a adaptar constantemente las reglas del juego.

Frente a este escenario, países capaces de reducir complejidad administrativa y ofrecer seguridad jurídica tendrán mayores oportunidades de atraer inversión internacional.

¿Está Ecuador listo para competir globalmente?

La pregunta todavía permanece abierta.

Ecuador ha mostrado señales de avance y adaptación en medio de un entorno internacional desafiante. Sin embargo, el verdadero reto será consolidar un ecosistema empresarial:

  • más ágil,

  • menos burocrático,

  • tecnológicamente competitivo,

  • y capaz de generar confianza a largo plazo.

Porque en la economía moderna, la competitividad ya no depende únicamente de recursos naturales o ubicación geográfica.

Depende de la capacidad de simplificar un mundo cada vez más complejo.

 

Fuente: TMF Group, Joseph Córdova

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