En vísperas del Día de la Madre, miles de fieles emprenden un viaje espiritual donde la devoción, la esperanza y la búsqueda de paz se convierten en el verdadero destino.

Cada paso es una oración, cada mirada al cielo un acto de fe. Así se vive la tradicional peregrinación al Santuario de la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt, que este 9 de mayo de 2026 volverá a reunir a más de 10 mil feligreses provenientes de Guayaquil y de provincias como Manta, Santa Elena, Los Ríos y Machala, consolidándose como la manifestación mariana más multitudinaria de la ciudad.

Enmarcada en un profundo sentido espiritual, esta edición invita a los creyentes a caminar bajo el lema “María, hazme instrumento de paz”, un llamado que trasciende lo religioso para convertirse en una reflexión urgente en tiempos donde la paz es anhelo colectivo. La peregrinación no solo representa una tradición, sino una experiencia transformadora donde el acto de caminar simboliza un proceso interior: un encuentro íntimo con Dios y con la Virgen María, en el que, como bien se expresa, “caminar es rezar con los pies”.

Fe que trasciende generaciones

El recorrido hacia el Santuario, ubicado en la ciudad de Guayaquil, se convierte cada año en un escenario de unidad y devoción. Familias enteras, jóvenes, adultos y comunidades parroquiales se suman a esta jornada que fortalece los lazos espirituales y reafirma la identidad católica de miles de ecuatorianos.

Este 2026 adquiere un significado especial al desarrollarse en el marco del Año Jubilar Franciscano, que conmemora los 800 años del legado de San Francisco de Asís, inspirando a los fieles a vivir con humildad, fraternidad y compromiso con la paz. A ello se suma el centenario de la fundación de las Hermanas de María de Schoenstatt, motivo por el cual el Papa León XIV ha concedido la gracia de la indulgencia plenaria a quienes participen en esta peregrinación, cumpliendo los requisitos establecidos por la Iglesia.

Además, la jornada se ofrece como acción de gracias por los 70 años de la Arquidiócesis de Guayaquil, reafirmando el vínculo entre la fe y la historia espiritual de la ciudad.

Un homenaje a la Madre del cielo

Realizada en la antesala del Día de la Madre, esta peregrinación adquiere un simbolismo profundamente emotivo: es el saludo de miles de hijos a la “Madre del cielo”. En cada intención, en cada oración, los fieles depositan sus esperanzas, sus familias y sus anhelos más íntimos, confiando en la intercesión de María como guía y consuelo.

Una jornada de recogimiento y comunidad

El programa iniciará desde las primeras horas de la mañana, con confesiones a las 05h30, seguidas del rezo del Santo Rosario a las 07h00 y la celebración de la Santa Misa a las 08h00, presidida por el Cardenal Luis Gerardo Cabrera, quien acompañará espiritualmente a los peregrinos en este encuentro de fe.

Los puntos de partida para los caminantes estarán ubicados en la Iglesia María Madre de la Iglesia (Los Ceibos) y la Iglesia Nuestra Señora de la Alborada, desde donde partirán los fieles en comunidad, mientras otros grupos parroquiales se organizarán de manera independiente para llegar al santuario.

Caminar hacia la paz

Más que un evento religioso, la peregrinación al Santuario de Schoenstatt es una experiencia que invita a detenerse, reflexionar y reconectar con lo esencial. Es un recordatorio de que, incluso en medio del ruido cotidiano, siempre existe un camino hacia la paz, y que muchas veces, ese camino comienza con un paso sencillo… y con el corazón abierto.

Porque en cada peregrino hay una historia, y en cada historia, una fe que sigue caminando.

Fuente: PUMARES, Santiago Serrano

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